La correcta y oportuna formación así como el entrenamiento del personal es garantía de un trabajo bien hecho. Sin embargo, el futuro de las empresas u organizaciones depende en gran medida de lograr actualizar los conocimientos específicos de los individuos que componen su staff. ¿Cómo conseguirlo?
Les Propongo algunas claves.
Sabían que el secreto de las empresas con mayor rendimiento o que sobresalen es precisamente debido al grado de motivación y de compromiso de su Capital Humano. Esa motivación mantiene una estrecha relación con la capacidad de liderazgo de los mandos intermedios que se relacionan directamente con los empleados de las organizaciones, pero que yo prefiero llamarlos colaboradores.
Además el trabajo en equipo se configura como una herramienta de cohesión de primer orden. De hecho, la vinculación afectiva del individuo con el resto del grupo e incluso con la organización se intensifica cuando el desarrollo del trabajo depende de la colaboración y el intercambio de ideas y conocimientos.
Por ello al líder le corresponde la tarea de incentivar a sus compañeros para lograr que éstos mantengan una actitud positiva con respecto al trabajo y el cumplimiento de los objetivos y metas de la empresa. La información también actúa como elemento dinamizador e integrador, el profesional debe saber en todo momento el por qué de su trabajo, la trascendencia del producto o servicio que realiza y la orientación de la empresa, así como cuales son sus objetivos y finalidades. La ignorancia parcial o total actúa como antiadherente. Un equipo escasamente vinculado con las metas de la compañía suele rendir por debajo de sus posibilidades constituyéndose en un lastre.
La relación entre el grado de responsabilidad y el salario es otro factor a tener muy en cuenta. Esa relación ha de ser proporcional para que el engranaje funcione correctamente. Por otro lado, las jornadas laborales excesivamente largas, se configuran como el freno a la promoción y desarrollo o la desorientación inciden negativamente en el ánimo y rendimiento del trabajador. De igual modo, la falta de objetivos definidos claramente puede producir un estado de frustración.
Por ello para favorecer el buen clima organizacional o laboral en la empresa es conveniente recurrir a la responsabilidad compartida y la participación. Cada colaborador ha de sentirse parte de un todo y tener acceso a la información que afecte tanto a su puesto de trabajo como a su entorno. La comunicación vertical resulta insuficiente, por lo que se ha de potenciar la horizontal y se deben crear canales de interacción para facilitar el feed-back.
El colaborador, al margen de su rango, es parte del capital humano de la empresa, la inversión realizada en su staff se rentabiliza al repercutir de forma directa en los resultados. La calidad de los productos o servicios se ve resentida cuando el ambiente de la organización no es el adecuado o es negativo. Y al descuidar a los colaboradores se descuidan la gestión, los procesos y los tiempos de ejecución, conllevando a una deficiente productividad.
gestiopolis.com
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